2011
Molina, Gonzalo
Pcia. de La Pampa
De cara al nuevo Festival de Malambo que se realiza en la localidad cordobesa de Laborde, diremos que, el actual Campeón y defensor de dicho Titulo es de La Pampa: Gonzalo Molina.
MALAMBO
Ubicación histórico-geográfica: Se bailó en la
campaña de las regiones pampeana, central y norteña desde 1800 hasta
1920; algunos documentos admiten su práctica desde 1780. No tuvo
difusión en los salones. Se trata de una forma única de danza que
debido a su difusión geográfica, idiosincrasia regional y el paso del
tiempo adquirió dos estilos característicos de interpretación:
sureño y
norteño, aunque debe considerarse un tercer estilo
central puntano-cordobés diferente de los otros.
Coreografía: Es la única danza individual argentina con vigencia comprobada. La ejecuta el varón y se compone de una serie de
figuras o
mudanzas
de zapateo que el intérprete selecciona o improvisa sobre la marcha.
La duración musical de las figuras tradicionales es de ½, 1 ó 2 c. y el
cierre de Malambo de 2 c.
El zapateo, contracción de la voz ‘zapateado’, es una combinación de
movimientos y golpes rítmicos que se efectúan con los pies. Cada
conjunto de movimientos y golpes ordenados dentro de una determinada
métrica musical se denomina figura o mudanza. La selección, creación,
ordenamiento, calidad y destreza de las mudanzas depende de la
habilidad de cada bailarín.
El propósito original del Malambo fue la exhibición individual que se
desarrollaba del siguiente modo: El intérprete ejecutaba una
determinada figura iniciándola con el pie izquierdo y de inmediato la
repetía comenzando con el derecho. Una vez finalizada la figura y su
correspondiente
devolución, intercalaba un
repique
para luego presentar la próxima. Así continuaba su rutina, efectuando
mudanzas cada vez más complejas hasta concluir la danza cuando él mismo
lo deseaba. Esta estructura compuesta de
comienzo, desarrollo y
remate con cierre
mantenía una velocidad constante durante toda su duración. Ahora bien,
la continuidad de su práctica en los certámenes de danza modificó la
estructura en velocidad y ejecución. Este nuevo modo es el utilizado
por la mayoría de los malambistas en la actualidad y se compone de un
comienzo lento (de acuerdo a cada estilo) con aumento paulatino de la velocidad durante el
desarrollo y el
remate con cierre,
lo que sugiere un mayor lucimiento si las mudanzas se ordenan a la
inversa de la estructura anterior, es decir, de complejas a simples.
Asimismo y atendiendo a la creatividad del intérprete las
competencias admiten figuras de hasta 8 c. de duración, como el
reglamento del Festival Nacional del Malambo en Laborde-Córdoba donde
cada año se proclama al Campeón Argentino de Malambo.
Con lo dicho hasta ahora podemos afirmar que el Malambo es una danza exclusiva para habilidosos.
Su coreografía de índole
simétrica, en oposición a la asimetría humana, requiere un amplio dominio de la lateralidad para lograr el equilibrio cinético óptimo.
La forma estructural actual y la extensión métrica de las mudanzas no
afectarán su condición tradicional si se las trabaja con moderación.
No olvidemos que la creación y la destreza fueron sus rasgos peculiares
y desde allí caben ciertas licencias del intérprete.
Un aporte muy interesante es el que ofrece José Abelardo Lojo Vidal
respecto de una variante del estilo norteño que él denomina ‘en yunta’.
Dice que “consistía en zapatear dos bailarines al unísono haciendo las
mismas mudanzas e inclusive combinándolas entre sí”. Aunque los
documentos del siglo XIX no citan esta forma, Lojo Vidal sostiene que
es tradicional basándose en el posible origen popular del Malambo que
la compañía de Andrés Chazarreta presentó en el teatro Politeama de
Buenos Aires en 1921.
También existió la forma tradicional
en competencia que comprendía las siguientes modalidades:
-
Malambo en alternancia:
Participan dos bailarines que alternadamente exhiben dos o tres figuras
por vez. El público o un juez decide quien es el triunfador, excepto
que alguno de los intérpretes abandone por agotamiento o falta de
repertorio. Se ejecuta en todos los estilos.
-
Malambo a devolver figura:
Participan dos bailarines y se desarrolla del siguiente modo: Uno de
ellos presenta la mudanza inicial; entonces el adversario debe
reproducirla y de inmediato ejecuta una distinta para que a su vez el
otro la devuelva. Así continúa la secuencia hasta que resulta ganador
aquel que haya efectuado la figura que su contrincante no es capaz de
devolver. Se ejecuta sólo en el estilo sureño.
-
Malambo de contrapunto o en sucesión:
Participan tres o más bailarines y consiste en que cada uno a su turno
efectúa su rutina completa. El público, un juez o los mismos
participantes proclaman triunfador a aquel que haya demostrado la mejor
estructura y calidad interpretativa. Se ejecuta en todos los estilos.
Clasificación: Danza individual masculina, de abundante documentación-regional.
Composición Musical: Frases musicales de 2 c.; períodos de 4 c. No posee coplas.
A través del tiempo cada estilo adquirió su propia melodía
tradicional y modo de ejecución instrumental. Respecto de la velocidad,
el estilo sureño es lento mientras que el norteño es más ágil, y el
estilo central conserva la melodía norteña pero su velocidad es
intermedia.
El acompañamiento musical estaba a cargo de una o dos guitarras para
el estilo sureño y la guitarra y el bombo para el norteño a los que
podían agregarse el arpa, el violín, el acordeón y el bandoneón. Para
el estilo central la guitarra y el bombo con el posible agregado del
arpa y el acordeón.
Es factible la ejecución sin acompañamiento musical siempre que el
bailarín sea capaz de mantener la ‘base rítmica’. Para ello se requiere
absoluto dominio del ritmo y mucha experiencia.
Ubicación Inicial: En cualquier punto del
Ámbito para la danza.
Elementos Físicos: Posición de brazos y manos a los costados del cuerpo.
Durante la rutina deben obviarse los movimientos de brazos que no respondan al impulso natural.
Elementos Accesorios: No tiene. Pero es muy
conveniente aclarar que algunos documentos describen la realización del
Malambo ‘en competencia’ -en alternancia o de contrapunto- con el
agregado de ciertos elementos accesorios como cuchillos y velas. En
estos casos se nombraba un juez y el público realizaba apuestas. Don
Carlos Vega dice que, especialmente en la región pampeana, algunos
malambistas solían atarse un cuchillo en cada pie para chocarlos
mientras zapateaban. Además, se festejaba la habilidad de aquel
zapateador que efectuara su rutina en la mínima superficie posible. Por
esta razón se limitaba el espacio con cuatro cuchillos clavados en el
piso con los filos hacia adentro o cuatro velas que no debían apagarse
ni caerse. Y era más meritorio aún si el bailarín zapateaba sin
quitarse las espuelas.
Características: No resulta demasiado fácil rastrear
los orígenes de nuestro Malambo. Pero es factible alcanzar un
acercamiento, asociando la información que brindan los escritos
antiguos y la tradición oral.
Los antecedentes históricos de la danza en occidente demuestran que casi todos los pueblos de Europa y América incluyeron
zapateados
en sus bailes campesinos. Incluso, las mujeres hacían gran alarde de
sus habilidades en este sentido. Hemos visto que muchas versiones
coreográficas documentales de nuestro país presentan el zapateo
femenino en simultaneidad con el compañero.
Ante este panorama y para poder sumergirnos en el pasado, comencemos
por enunciar los elementos que constituyen la danza Malambo como
fenómeno de la tradición coreográfica argentina. Así tenemos que ellos
son: el nombre, la ejecución individual masculina, la coreografía
compuesta exclusivamente por una serie de mudanzas de zapateo, el
acompañamiento musical y las dos maneras de su exhumación, la exhibición
y la competencia.
La información más antigua acerca del término
malambo (de
posible origen africano) proviene del Perú. En este país se llamó
‘malambo’ a una especie de zapateado criollo, a un baile indígena y a
un barrio de negros en la ciudad de Lima. Más tarde, en los ambientes
populares de Chile recibieron el mismo nombre tanto una danza de pareja
como un baile solista que incluían zapateo.
Sólo estos pocos datos delinean la coherencia histórica: la
asociación del nombre con la danza zapateada y el devenir diacrónico de
los bailes occidentales por la vía descendente Perú, Chile y
Argentina.
Por otra parte las crónicas hacen referencia, entre tantas, a ciertas
danzas como el ‘Agua de nieve’ y el ‘Solo inglés’ que revisten suma
importancia para el tema que nos ocupa.
El ‘Agua de nieve’ fue un baile individual que pasó de España a Perú
en el siglo XVIII, transformándose luego en una justa entre dos varones
zapateadores.
El ‘Solo inglés’ -también llamado ‘Pieza inglesa’, ‘Baile inglés’ o
‘Hornpipe’- fue una danza individual de zapateo que surgió en Europa en
el siglo XVII y después pasó a América donde se practicó durante los
siglos XVIII y XIX. En realidad, se trata de un baile rural de las Islas
Británicas que ascendió a los salones como danza teatral solista,
aunque más tarde también se enseñó al público. En nuestro país gozó de
cierta popularidad, sobre todo en las tertulias porteñas. Así lo
confirma José Antonio Wilde en su libro
Buenos Aires desde setenta años atrás (1881) con el siguiente comentario: (...) “Bailábase de vez en cuando por algún joven el solo inglés”.
Carlos Vega, al publicar su folleto
El Malambo (1953) señala que la noticia más antigua de esta danza en Argentina se encuentra en un anuncio teatral de la
Gaceta Mercantil
del día 01/07/1826 donde se la menciona como “El Hornpipe o pieza
inglesa”. Pero Olga Fernández Latour de Botas en su artículo “Mayo y la
Danza” (1998) transcribe fragmentos de la “Autobiografía” de Ignacio
Núñez (1792-1846) publicada en 1996, quien al referirse a los bailes de
su época dice: (...) “La pieza inglesa, o lo que hoy se llama solo
inglés”. Según las fechas que figuran en ese documento, Núñez finalizó
su autobiografía en 1807. Esto significa el hallazgo de una noticia
anterior a la citada por Vega.
Asimismo, vale mencionar a ‘La campana’ que fue otra danza individual
conocida hacia 1840 en algu-nas provincias argentinas, aunque son
escasos los documentos que la nombran. No se sabe si constaba de
zapateos ni si era interpretada por una mujer o un varón.
Además, otras crónicas hablan del ‘Zapateo’ como un antiguo baile
practicado en los pueblos argentinos cercanos a la frontera con
Bolivia. Era una danza de pareja que, en ocasiones, competía con otras
parejas mediante zapateos. En realidad, era una contienda entre varones
secundados por sus compañeras. Incluso, con la intención de triunfar en
estos torneos espontáneos, solían zapatear colocándose un vaso de vino
o chicha sobre la cabeza. Algo similar describe Carlos Vega acerca de
una añeja expresión coreográfica llamada ‘malambo’ -en la provincia de
Buenos Aires- que era como una especie de justa entre parejas que
zapateaban simultáneamente mientras las mujeres levantaban sus faldas.
Luego aclara que no posee ninguna confirmación escrita de esta
tradición oral.
Mención especial merece el profundo análisis que realiza la Dra.
Olga Fernández Latour de Botas en su ensayo titulado “El canario: un
baile con historia” (en
Investigaciones y ensayos, Academia
Nacional de la Historia, Buenos Aires, 2001). A través de sus páginas,
colmadas de testimonios escritos y ejemplos musicales, sondea el
itinerario y contexto histórico del Canario como danza individual
zapateada en la España de los siglos XVI y XVII, y su parentesco
coreomusicológico con el Malambo rioplatense, forma criolla más antigua
que luego se extendió hacia otras latitudes del país.
Sólo unas pocas palabras finales para decir que la fórmula rítmica
básica de nuestro Malambo no difiere demasiado de ciertos ritmos
africanos, españoles (flamencos), árabes y por supuesto
latinoamericanos. Casi con seguridad, morfologías populares comunes de
la cultura universal.
Lo expuesto aquí, sin duda nos acerca un poco más a comprender la
procedencia de los elementos cuya conjunción formó la cristalización
denominada Malambo argentino.