El fiscal solicitó prisión perpetua para Franco Gabriel González, el homicida del kiosquero de General San Martín. También hay un acusado de encubrimiento.
El fiscal Máximo Pérez Florez solicitó prisión perpetua para Franco Gabriel González, el joven acusado por el crimen del kiosquero de San Martín, Gerardo Alberto Cruse. Durante la última audiencia del debate oral y público que se lleva a cabo en la Ciudad Judicial, el pasado viernes, el funcionario judicial también pidió una pena por encubrimiento agravado para Luciano Suazo, acusado de encubrir al imputado cuando sucedió el crimen.
El homicidio ocurrió el domingo 25 de agosto de 2013 en General San Martín. En la audiencia anterior, González confesó su autoría. Dijo que fue al kiosco de Cruse, robó plata y fue advertido por la víctima, que sacó "un arma, gatilla y la bala no salió". En ese momento le pegó con un palo en dos oportunidades, escapó y luego, junto a Suazo, descartó la ropa usada.
El defensor particular, Juan Carlos de la Vega, pidió una condena de diez años de prisión para González. Intentó aliviar la carga con el argumento de que poco antes del hecho había consumido marihuana y cocaína. En forma supletoria, pidió que le den 12 años de cárcel si se considera que el imputado no colaboró de forma inmediata en la causa.
Por su parte, el abogado defensor Ramiro Kazanitz solicitó la absolución de Suazo. Pidió que se tome en cuenta la relación de amistad con el imputado. Los jueces que intervienen en la causa son Daniel Sáez Zamora, Carlos Alberto Mattei y Andrés Aníbal Olié.
En la segunda audiencia de juicio, Franco Gabriel González había confesado que había consumido droga (marihuana y cocaina), que ingresó a las 19:30 horas a robar al kiosco y que Cruse lo descubrió. “Me ve que estoy agarrando plata y me empieza a hablar mal, me atacó y lo empujé. En ese momento él va a atrás y saca un arma color negra, gatilla y no sale la bala. Yo miro para el costado y veo un palo al costado y opté entre mi vida y la de él. Le pego con un palo de hierro y cae al piso, vuelvo a la caja y tomo más dinero, chicles y algunas tarjetas telefónicas prepagas. Veo que se levanta, regreso y le vuelvo a pegar y cae. Ahí, salgo por la puerta trasera y salto al patio de la casa de Andrés Hellman. Después volví a saltar al patio de mi casa, trastabillé y entré”, relató el joven ese día.
González dijo que después del hecho se encontró con Luciano Suazo, quien está imputado de encubrimiento. Que le contó que había robado en el kiosco de Cruse. Dijo que compartió tarjetas de teléfono con Suazo y le pidió que lo llevara en su moto a esconder parte del botín a la ruta.
Suazo también declaró y dio una versión similar sobre el hecho. “Llego a su casa a las 21.20, me bajo de la moto y lo veo con las manos en la cabeza. Me dijo ’me mandé una cagada, le robé un par de tarjetas al viejo’, yo no le di importancia porque era algo habitual. Me dio algunas y las puse a cargar‘. Contó que le pidió que lo llevara a tirar la bolsa con las tarjetas usadas y otras cosas.
Gerardo Alberto Cruse era dueño de un pequeño kiosco ubicado sobre la calle Juan Celman, frente al hospital de General San Martín. Su cuerpo fue encontrado entre las 11 y las 12 horas, el lunes 26 de agosto pasado, por un sobrino mayor de edad.
Gerardo Alberto Cruse era dueño de un pequeño kiosco ubicado sobre la calle Juan Celman, frente al hospital de General San Martín. Su cuerpo fue encontrado entre las 11 y las 12 horas, el lunes 26 de agosto pasado, por un sobrino mayor de edad.
De acuerdo con algunos testimonios que recabó la Policía, Cruse no atendía el kiosco desde el mediodía del domingo. La autopsia practicada por el médico forense Juan Carlos Toulouse al cuerpo de la víctima arrojó que murió como consecuencia de varios golpes en la cabeza.
Además, reveló como dato que la víctima tenía algunos puntazos de arma blanca, un brazo quebrado y que el deceso se produjo entre las 20 y las 21 horas del domingo.
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