lunes, 8 de agosto de 2016

La Pampa apunta a ser el “frigorífico de la Patagonia”


5 motivos que llevan a plantearlo.
 I – En una semana que fue particularmente negra para la situación del empleo en La Pampa, no pareció casualidad que el gobierno provincial anunciara el otorgamiento de un crédito de promoción industrial de 50 millones de pesos al frigorífico de Speluzzi. En el marco de una política que desconfiaba de los grandes montos de promoción, ese crédito fue, en cierta forma, una decisión contracíclica que intenta reforzar uno de los sectores más dinámicos de la economía provincial con capacidad para generar, en dos años varios centenares de nuevos puestos de trabajo en momentos en que, empujados de una u otra forma por decisiones del gobierno nacional, se produjeron en una sola semana once despidos en una cadena de electrodomésticos y 25 de ferroviarios en la empresa bonaerense que gestiona el tren en La Pampa (el tren que, por si hacía falta confirmarlo, ya no pasará).
II – Pero si se mira bien, la apuesta a potenciar este frigorífico parece mucho más que solo una medida de reforzamiento del empleo en momentos en que peligran fuentes de trabajo y el crecimiento es una cuesta que a veces se torna irremontable. No parece casualidad la apuesta de La Pampa a potenciar la capacidad del frigorífico cuyos dueños son parte del grupo empresario que posee la cadena de supermercados más grande de la Patagonia. Antes bien, parece una parte de la estrategia de expansión de la economía provincial que puja en estos días por abrir la barrera sanitaria del Río Colorado que limita el ingreso de carne con hueso al sur. Esa barrera es una restricción demasiado pesada al desarrollo de un negocio que, como el de la carne, encuentra a La Pampa con ventajas comparativas para posicionarse como el frigorífico de la Patagonia.
III – La caída de esa barrera abrirá para La Pampa las puertas de un mercado donde podrá competir con ventajas en el abastecimiento de consumidores que son hoy rehenes de una entente político-comercial que hace diferencias enormes gracias al freno que la carne pampeana tiene en el río Colorado. La decisión de financiar la expansión del frigorífico de Speluzzi, que en poco más de dos años tiene planes de llevar la faena a casi un millar de cabezas diarias, permitiría una rápida cobertura de ese mercado desde aquí, favoreciendo a nuestros productores y creando empleo.
IV – La respuesta al oportunismo dialoguista mendocino fue lo que se esperaba: un saludo a su intención de diálogo y acuerdo, y una ratificación del juicio y de la formación de un comité de cuenca como único medio válido para acordar políticas conjuntas en el manejo de las aguas del Atuel. Mendoza no encuentra por estos días aliados en su histórica política de justificar la desertificación del Oeste y el robo de las aguas pampeanas del Atuel. Aferrados a una parte del fallo de la Corte de 1987 pretenden ignorar que el máximo tribunal declaró a ese curso de agua un recurso “interprovincial”, esto es, siendo un río, que pertenezca a dos provincias, significa sin lugar a ninguna duda que debe correr agua en ambas jurisdicciones. Su angurria y su soberbia, alimentadas en un aislamiento cerril donde se han creído sus propias mentiras autojustificatorias, vienen siendo demolidas por la Procuración, por las Naciones Unidas, por los especialistas, y, temen con fundamento ahora, lo serán también por la Corte Suprema de Justicia.
V – La fuerte impresión que causó en buena parte de los pampeanos la muerte del cazador y la percepción de que la actual política de seguridad libera violencias en las fuerzas policiales que luego se tornan inmanejables, provocó un cambio drástico en la actitud del partido del gobierno que, por primera vez en treinta años, aceptó la interpelación del ministro del área, fuertemente cuestionado por propios y extraños. Se trata, en términos institucionales, de la habilitación de un mecanismo de articulación entre el poder político del que está investido un gobernante y la responsabilidad que el ejercicio de ese poder conlleva. El interpelado tiene, no obstante, un as en la manga: su esposa, la diputada, es un voto necesario para garantizar la mayoría del oficialismo. Confía que eso lo salvará de las consecuencias políticas de su activación de la violencia policial como confía en que el intrincado mecanismo, embarullado con sus chicanas, siga demorando la decisión judicial que, inexorablemente, confirmará su condena por abuso de poder y lo eyectará de la función pública. 

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