domingo, 12 de junio de 2016

Visita al teatro infantil “Pichi Anay” de Fernando Dagué:


Autoridades de la Secretaría de Cultura y alumnos de la Escuela Nº 240, disfrutaron una función de la obra “Chiquisomos”.

Días pasados, la Secretaria de Cultura, Adriana Maggio y la Directora General de Coordinación Cultural, Dini Calderón, junto a integrantes de su equipo, fueron recibidos por Fernando Dagué en su Teatro Infantil Pichi Anay, que significa “Pequeño Amigo”. El motivo de la visita fue ver a Fernando "en acción" para organizar junto con él y de acuerdo al espectáculo presentado, algunas visitas/ giras por diferentes localidades de la provincia, ya que la intención de la Secretaría de Cultura, es revalorizar su propuesta teatral junto a charlas e información de las diferentes maneras de manifestación del arte​. 

Fernando es uno de los pocos artistas de “variedades” que queda activo en el país y es destacable cómo la inocencia de sus trucos mágicos o riñas de títeres fascinan y asombran a los chicos, lo que demuestra en nuestros tiempos la necesidad de mostrar y dar a conocer diferentes manifestaciones: lo tradicional convive junto a lo moderno. Por eso, los juegos “viejos” no desaparecen frente a las seductoras pantallas interactivas que nos ofrecen hoy las nuevas tecnologías. 

La función:
En esta oportunidad, Fernando acompañado por su hijo, brindaron una función especial del espectáculo Chiquismos para alumnos de primero, segundo y tercer grado de la Escuela Nº 240 “Pte. Perón” de la ciudad de Santa Rosa.

No vamos a develar la edad de Fernando, bastará decir que lleva consigo un bagaje de más de 50 años de trayectoria transitando por diferentes disciplinas del arte: como bailarín, como actor, como titiritero, como mago... una auténtico hacedor de ilusiones que continúa vital y renovado, y que con cada gesto, cada movimiento y cada palabra demuestra que la pasión está intacta, como antes, como siempre, como cada vez que se para frente al público con el único objetivo de regalar sonrisas y emociones.

Chiquisomos comenzó con una puesta de títeres donde fueron apareciendo personajes tiernos y desopilantes: un presentador al que le costaba comenzar la función porque algún travieso le cerraba siempre el telón; “Poroto”, medio “atorrante y mal hablado”, y que debido a su comportamiento vive todo el tiempo castigado y guardado en la caja; también una pareja de gansos bullangueros y discutidores, entre tanto otros. Pero todo este despliegue de humor y diversión no fue al azar, conllevó siempre un mensaje, una reflexión, una interpelación que invitaba a la participación activa de los niños, que por supuesto, se sumaron siempre entusiastas ante cada intervención.

También hubo un momento didáctico con la aparición del baile de los sombreros: llegaron las danzas españolas con la gorra vasca, los sombreros gigantes de los mariachis mexicanos, y nuestros collas del noroeste argentino con sus típicos gorros y quenas para bailar el carnavalito.

Como no podía ser de otra manera -y ante el insistente pedido de la joven audiencia-, la función terminó con un show de magia: pañuelos que desaparecían y se convertían en paloma; una varita mágica que sacaba de la galera a dos preciosos conejitos; y al mejor estilo Houdini, un acto final de escapismo que dejó atónitos y perplejos a niños, docentes y adultos, que no dejaban de preguntarse cómo lo había hecho, y que reconocieron con un fuerte aplauso y algarabía al gran ilusionista.

Para concluir, rescatamos esta frase de una entrevista, que una vez le hiciera Mario Vega para el diario La Arena y que, seguramente pinta a Fernando de pies a cabeza:

" Que lindo es andar andando, sin llegar nunca a destino". Alguien acuñó la frase, y él la tiene casi como un apotegma. Ha vivido mucho, ha marchado muchos caminos y lo continuará haciendo "hasta la última gira...”.

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