jueves, 29 de diciembre de 2011

Festival de Malambo en Laborde, Córdoba

Gonzalo Molina
2011
Molina, Gonzalo
Pcia. de La Pampa 

De cara al nuevo Festival de Malambo que se realiza en la localidad cordobesa de Laborde, diremos que, el actual Campeón y defensor de dicho Titulo es de La Pampa: Gonzalo Molina.
MALAMBO
Ubicación histórico-geográfica: Se bailó en la campaña de las regiones pampeana, central y norteña desde 1800 hasta 1920; algunos documentos admiten su práctica desde 1780. No tuvo difusión en los salones. Se trata de una forma única de danza que debido a su difusión geográfica, idiosincrasia regional y el paso del tiempo adquirió dos estilos característicos de interpretación: sureño y norteño, aunque debe considerarse un tercer estilo central puntano-cordobés diferente de los otros.
Coreografía: Es la única danza individual argentina con vigencia comprobada. La ejecuta el varón y se compone de una serie de figuras o mudanzas de zapateo que el intérprete selecciona o improvisa sobre la marcha. La duración musical de las figuras tradicionales es de ½, 1 ó 2 c. y el cierre de Malambo de 2 c.
El zapateo, contracción de la voz ‘zapateado’, es una combinación de movimientos y golpes rítmicos que se efectúan con los pies. Cada conjunto de movimientos y golpes ordenados dentro de una determinada métrica musical se denomina figura o mudanza. La selección, creación, ordenamiento, calidad y destreza de las mudanzas depende de la habilidad de cada bailarín.
El propósito original del Malambo fue la exhibición individual que se desarrollaba del siguiente modo: El intérprete ejecutaba una determinada figura iniciándola con el pie izquierdo y de inmediato la repetía comenzando con el derecho. Una vez finalizada la figura y su correspondiente devolución, intercalaba un repique para luego presentar la próxima. Así continuaba su rutina, efectuando mudanzas cada vez más complejas hasta concluir la danza cuando él mismo lo deseaba. Esta estructura compuesta de comienzo, desarrollo y remate con cierre mantenía una velocidad constante durante toda su duración. Ahora bien, la continuidad de su práctica en los certámenes de danza modificó la estructura en velocidad y ejecución. Este nuevo modo es el utilizado por la mayoría de los malambistas en la actualidad y se compone de un comienzo lento (de acuerdo a cada estilo) con aumento paulatino de la velocidad durante el desarrollo y el remate con cierre, lo que sugiere un mayor lucimiento si las mudanzas se ordenan a la inversa de la estructura anterior, es decir, de complejas a simples.
Asimismo y atendiendo a la creatividad del intérprete las competencias admiten figuras de hasta 8 c. de duración, como el reglamento del Festival Nacional del Malambo en Laborde-Córdoba donde cada año se proclama al Campeón Argentino de Malambo.
Con lo dicho hasta ahora podemos afirmar que el Malambo es una danza exclusiva para habilidosos.
Su coreografía de índole simétrica, en oposición a la asimetría humana, requiere un amplio dominio de la lateralidad para lograr el equilibrio cinético óptimo.
La forma estructural actual y la extensión métrica de las mudanzas no afectarán su condición tradicional si se las trabaja con moderación. No olvidemos que la creación y la destreza fueron sus rasgos peculiares y desde allí caben ciertas licencias del intérprete.
Un aporte muy interesante es el que ofrece José Abelardo Lojo Vidal respecto de una variante del estilo norteño que él denomina ‘en yunta’. Dice que “consistía en zapatear dos bailarines al unísono haciendo las mismas mudanzas e inclusive combinándolas entre sí”. Aunque los documentos del siglo XIX no citan esta forma, Lojo Vidal sostiene que es tradicional basándose en el posible origen popular del Malambo que la compañía de Andrés Chazarreta presentó en el teatro Politeama de Buenos Aires en 1921.
También existió la forma tradicional en competencia que comprendía las siguientes modalidades:
- Malambo en alternancia: Participan dos bailarines que alternadamente exhiben dos o tres figuras por vez. El público o un juez decide quien es el triunfador, excepto que alguno de los intérpretes abandone por agotamiento o falta de repertorio. Se ejecuta en todos los estilos.
- Malambo a devolver figura: Participan dos bailarines y se desarrolla del siguiente modo: Uno de ellos presenta la mudanza inicial; entonces el adversario debe reproducirla y de inmediato ejecuta una distinta para que a su vez el otro la devuelva. Así continúa la secuencia hasta que resulta ganador aquel que haya efectuado la figura que su contrincante no es capaz de devolver. Se ejecuta sólo en el estilo sureño.
- Malambo de contrapunto o en sucesión: Participan tres o más bailarines y consiste en que cada uno a su turno efectúa su rutina completa. El público, un juez o los mismos participantes proclaman triunfador a aquel que haya demostrado la mejor estructura y calidad interpretativa. Se ejecuta en todos los estilos.
Clasificación: Danza individual masculina, de abundante documentación-regional.
Composición Musical: Frases musicales de 2 c.; períodos de 4 c. No posee coplas.
A través del tiempo cada estilo adquirió su propia melodía tradicional y modo de ejecución instrumental. Respecto de la velocidad, el estilo sureño es lento mientras que el norteño es más ágil, y el estilo central conserva la melodía norteña pero su velocidad es intermedia.
El acompañamiento musical estaba a cargo de una o dos guitarras para el estilo sureño y la guitarra y el bombo para el norteño a los que podían agregarse el arpa, el violín, el acordeón y el bandoneón. Para el estilo central la guitarra y el bombo con el posible agregado del arpa y el acordeón.
Es factible la ejecución sin acompañamiento musical siempre que el bailarín sea capaz de mantener la ‘base rítmica’. Para ello se requiere absoluto dominio del ritmo y mucha experiencia.
Ubicación Inicial: En cualquier punto del Ámbito para la danza.
Elementos Físicos: Posición de brazos y manos a los costados del cuerpo.
Durante la rutina deben obviarse los movimientos de brazos que no respondan al impulso natural.
Elementos Accesorios: No tiene. Pero es muy conveniente aclarar que algunos documentos describen la realización del Malambo ‘en competencia’ -en alternancia o de contrapunto- con el agregado de ciertos elementos accesorios como cuchillos y velas. En estos casos se nombraba un juez y el público realizaba apuestas. Don Carlos Vega dice que, especialmente en la región pampeana, algunos malambistas solían atarse un cuchillo en cada pie para chocarlos mientras zapateaban. Además, se festejaba la habilidad de aquel zapateador que efectuara su rutina en la mínima superficie posible. Por esta razón se limitaba el espacio con cuatro cuchillos clavados en el piso con los filos hacia adentro o cuatro velas que no debían apagarse ni caerse. Y era más meritorio aún si el bailarín zapateaba sin quitarse las espuelas.
Características: No resulta demasiado fácil rastrear los orígenes de nuestro Malambo. Pero es factible alcanzar un acercamiento, asociando la información que brindan los escritos antiguos y la tradición oral.
Los antecedentes históricos de la danza en occidente demuestran que casi todos los pueblos de Europa y América incluyeron zapateados en sus bailes campesinos. Incluso, las mujeres hacían gran alarde de sus habilidades en este sentido. Hemos visto que muchas versiones coreográficas documentales de nuestro país presentan el zapateo femenino en simultaneidad con el compañero.
Ante este panorama y para poder sumergirnos en el pasado, comencemos por enunciar los elementos que constituyen la danza Malambo como fenómeno de la tradición coreográfica argentina. Así tenemos que ellos son: el nombre, la ejecución individual masculina, la coreografía compuesta exclusivamente por una serie de mudanzas de zapateo, el acompañamiento musical y las dos maneras de su exhumación, la exhibición y la competencia.
La información más antigua acerca del término malambo (de posible origen africano) proviene del Perú. En este país se llamó ‘malambo’ a una especie de zapateado criollo, a un baile indígena y a un barrio de negros en la ciudad de Lima. Más tarde, en los ambientes populares de Chile recibieron el mismo nombre tanto una danza de pareja como un baile solista que incluían zapateo.
Sólo estos pocos datos delinean la coherencia histórica: la asociación del nombre con la danza zapateada y el devenir diacrónico de los bailes occidentales por la vía descendente Perú, Chile y Argentina.
Por otra parte las crónicas hacen referencia, entre tantas, a ciertas danzas como el ‘Agua de nieve’ y el ‘Solo inglés’ que revisten suma importancia para el tema que nos ocupa.
El ‘Agua de nieve’ fue un baile individual que pasó de España a Perú en el siglo XVIII, transformándose luego en una justa entre dos varones zapateadores.
El ‘Solo inglés’ -también llamado ‘Pieza inglesa’, ‘Baile inglés’ o ‘Hornpipe’- fue una danza individual de zapateo que surgió en Europa en el siglo XVII y después pasó a América donde se practicó durante los siglos XVIII y XIX. En realidad, se trata de un baile rural de las Islas Británicas que ascendió a los salones como danza teatral solista, aunque más tarde también se enseñó al público. En nuestro país gozó de cierta popularidad, sobre todo en las tertulias porteñas. Así lo confirma José Antonio Wilde en su libro Buenos Aires desde setenta años atrás (1881) con el siguiente comentario: (...) “Bailábase de vez en cuando por algún joven el solo inglés”.
Carlos Vega, al publicar su folleto El Malambo (1953) señala que la noticia más antigua de esta danza en Argentina se encuentra en un anuncio teatral de la Gaceta Mercantil del día 01/07/1826 donde se la menciona como “El Hornpipe o pieza inglesa”. Pero Olga Fernández Latour de Botas en su artículo “Mayo y la Danza” (1998) transcribe fragmentos de la “Autobiografía” de Ignacio Núñez (1792-1846) publicada en 1996, quien al referirse a los bailes de su época dice: (...) “La pieza inglesa, o lo que hoy se llama solo inglés”. Según las fechas que figuran en ese documento, Núñez finalizó su autobiografía en 1807. Esto significa el hallazgo de una noticia anterior a la citada por Vega.
Asimismo, vale mencionar a ‘La campana’ que fue otra danza individual conocida hacia 1840 en algu-nas provincias argentinas, aunque son escasos los documentos que la nombran. No se sabe si constaba de zapateos ni si era interpretada por una mujer o un varón.
Además, otras crónicas hablan del ‘Zapateo’ como un antiguo baile practicado en los pueblos argentinos cercanos a la frontera con Bolivia. Era una danza de pareja que, en ocasiones, competía con otras parejas mediante zapateos. En realidad, era una contienda entre varones secundados por sus compañeras. Incluso, con la intención de triunfar en estos torneos espontáneos, solían zapatear colocándose un vaso de vino o chicha sobre la cabeza. Algo similar describe Carlos Vega acerca de una añeja expresión coreográfica llamada ‘malambo’ -en la provincia de Buenos Aires- que era como una especie de justa entre parejas que zapateaban simultáneamente mientras las mujeres levantaban sus faldas. Luego aclara que no posee ninguna confirmación escrita de esta tradición oral.
Mención especial merece el profundo análisis que realiza la Dra. Olga Fernández Latour de Botas en su ensayo titulado “El canario: un baile con historia” (en Investigaciones y ensayos, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 2001). A través de sus páginas, colmadas de testimonios escritos y ejemplos musicales, sondea el itinerario y contexto histórico del Canario como danza individual zapateada en la España de los siglos XVI y XVII, y su parentesco coreomusicológico con el Malambo rioplatense, forma criolla más antigua que luego se extendió hacia otras latitudes del país.
Sólo unas pocas palabras finales para decir que la fórmula rítmica básica de nuestro Malambo no difiere demasiado de ciertos ritmos africanos, españoles (flamencos), árabes y por supuesto latinoamericanos. Casi con seguridad, morfologías populares comunes de la cultura universal.
Lo expuesto aquí, sin duda nos acerca un poco más a comprender la procedencia de los elementos cuya conjunción formó la cristalización denominada Malambo argentino.

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